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El viaje en la pradera
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En un remoto lugar, con inmensas praderas y árboles que sin duda te envuelven con sus enormes hojas, un inmenso cielo azul celeste y todo, lo más lindo que te pudieras imaginar, existía una pequeña llamada June, que vivía en una cabaña con su familia. Todos pensaban que carecía de belleza al no poseer los estereotipos que la gente deseaba, sin embargo, a ella nunca le importó, ya que gozaba de una imaginación inaudita.

Los años pasaron, y con el tiempo sus ganas de comerse el mundo de un bocado aumentaron, June quería conocer el mundo entero en un segundo, sin limitaciones, pero para su mala suerte, tenía una familia que la restringía de lo que ella realmente anhelaba, ya que para ser bien vistos, necesitaban la aceptación del pueblo, y eso significaba jamás salir de ahí, lo cual a June le parecía una verdadera tontería, ya que pensaba que nadie la podía limitar, y mucho menos podían suprimir sus sueños, y sus ganas de conocer nuevas cosas.

Pasaron los días, y sin aún poder poner un pie fuera de donde vivía, decide emprender un viaje sin dejar huella de su paradero.

Durante la noche, silenciosa y misteriosa, se dispuso a poner en marcha lo que toda su vida quiso, así que toma sus maletas, se pone las botas y sus medias altas, se recoge el cabello y usando su chaqueta favorita decide no dar vuelta atrás.

Al cruzar las primeras colinas, el miedo y la angustia la envolvían, la hacían sentir vulnerable, a lo que decide corresponder el sentimiento y detenérsete. Al mirar hacia el cielo, se recuesta en el campo, el calor del pasto es su compañero, y el arrullo de las estrellas la adormecen, logrando que entre en un sueño profundo, el cual terminó al día siguiente, cuando el sol le iluminó la cara, lo cual la hizo despertarse y así mismo, ponerse de pie para continuar su aventura, la aventura que la dejaría perpleja. 

Caminó, caminó y caminó sin mirar atrás, sus pequeñas botas se desgastaban, el cansancio la irrumpía, pero ni eso era suficiente para detenerla, hasta que…de pronto, vio a lo lejos algo pequeño y de color naranja, no quería acercarse tanto porque no sabía lo que se podía encontrar, pero la curiosidad la hizo tomar valor e ir, quitó el pasto que tenía sobre aquello que semejaba pelo, al quedar descubierto, lo que se encontró fue más que una bella sorpresa. Era un pequeño zorro, con los ojos azules y profundos. No dudó ni un momento y decidió que debía quedárselo, para así lograr que sea más llevadero su viaje.

Al tomarlo en brazos, hizo que este se despierte y con un grito dejó paralizados a ambos. 

- ¿QUÉ ACABA DE OCURRIR, PUEDES HABLAR? (mientras se mordía el labio inferior y las manos le sudaban).
- Si, y para tu información, gozaba de una sienta relajante hasta que la detuviste (con voz un tanto aguda).
-Lo siento, pero jamás imaginé que esto pasaría, créeme que no es muy común que estas cosas ocurran, y lo digo en serio, no es casual encontrarte a un zorro parlanchín y rezongón. 
-Pues ya lo ves, querida niña. Pero en fin, te perdono.
-Si bueno, ¿qué te trae por aquí?, tampoco es muy usual ver a jovencitas pasearse solas por estos rumbos. 
-Me encamino hacia la ciudad para emprender mis sueños, deseo comenzar una nueva etapa y una nueva vida. 
-Mira nada más, quien lo diría. 
-Sí, pero no me haría nada mal un poco de compañía, ¿te gustaría acompañarme? 
-No me vendría mal un paseo, así que acepto. Y con eso June y su querido amigo, se dirigieron a lo desconocido.

Pasaron los días, cada vez aprendían cosas nuevas, se divertían, y deseaban que esos momentos jamás se terminaran, pero no todo era color de rosas. Una noche, en medio de una tormenta, June se perdió en el abismo de sus pensamientos, la aflicción y duda no la dejaban pensar con claridad, no sabía si estaba haciendo lo correcto, o si lograría ser suficiente y encajar en la nueva sociedad que la esperaba, en eso se le acerco el zorro, y le dijo…

-¿Por qué tanta intriga, pequeña?
-No sé si podré cumplir con todo lo que la gente desea de mí, y si no me aceptan, ¿qué haré? 
-Si ves la lluvia, que solloza por ti ¿cierto?, ellos te amaran, y créeme que tus sueños se cumplirán tanto como lo deseas, no te apresures a pensar lo peor, es cuestión de que confíes en ti y en tu potencial de destacar.

Después de una larga platica, la lluvia al fin se disipó y pudieron continuar su camino. 

Con las ansias de llegar, y la euforia de ver lo que se aproximaba, deciden apresurar su paso para culminar su viaje lo antes posible, todo lo que June deseo por años estaba a punto de cumplirse, sin embargo, aún no tenía un plan concreto para cuando llegaran, en fin, cada vez estaban aún más cerca, y cuando por fin lo lograron, se quedaron sin palabras al ver la magnitud y la grandeza de todo lo que los rodeaba, June, sin saber nada, y sin tener noción de lo que haría, se dispuso a recorrer la ciudad para ver que podía encontrar, y si lo que tanto había querido, al fin se podría cumplir.

De pronto, sintió que algo le hacía falta, y al mirar hacia atrás, se dio cuenta que su pequeño amigo no estaba con ella, en su desesperación, corrió y corrió tratando de buscarlo, sin saber que podía haber ocurrido con él y si estaría bien. No tenía idea de donde pudiera estar, jamás se hubiera alejado de ella, hasta que al mirar al cielo, escuchó un susurro que le decía:

-Tranquila, yo estoy bien, y sé que tú lo estarás, no temas de nada, siempre te acompañare.

Entre miedo por no saber que acababa de ocurrir y las ansias de poder buscarlo, corre hacia un lago cercano, el cual al reflejarse se vio como una mujer de la alta sociedad, vestida con guantes, con un elegante vestido, y pudo ver más allá de todo lo exterior, se reflejó como lo que tanto había querido, pero no entendía que pasaba en ese momento, se sentía tan confundida, y desolada, porque no lograba comprender todo lo que estaba ocurriendo, hasta que una bella paloma blanca se le acerco, y al oído le dijo…

-Oh pequeña niña, ¿qué es lo que ocurre contigo? 

Entre lágrimas le dice que se sentía confundida, y que tampoco entendía porque hablaba con una paloma, a lo que esta le responde. 

-¿Es qué no te has dado cuenta? 
-¿Darme cuenta de qué? 
-Tu amigo, el pequeño zorro naranja, solo fue un guía para que te proyectaras lo que en verdad quieres, no fue nada más que un producto de tu imaginación, al igual que yo, te ayudó a quitarte los miedos, y a darte cuente de lo valiente que eres. 

-No puede ser, se sentía tan real, incluso tú te sientes real.
-Solo deja llevar tu mente… 

Y de pronto, a lo lejos escucho un sonido, un sonido tan fuerte y ensordecedor que la hizo despertar. Todo había sido un sueño. June lo había imaginado, estaba justo donde se había quedado dormida la primera y única noche en aquel pasto verde, y sin saber lo que ocurría, decide levantarse y correr hacia otra parte.

Cuando estaba más tranquila, se puso a pensar en todo lo que había pasado por su mente aquella noche, por ese sueño tan loco que había tenido, y se dio cuenta, que lo puede hacer realidad, que puede, y solo en ella está el potencial de convertirse en el reflejo que vio en aquel lago, y que todo valdría la pena, porque se imaginó, y lo que pudo ver en ese sueño, en serio le gustó.
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